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El dulce sabor de los profesionales del campo. De Pensilvania, Caldas para el mundo.

 -Todo listo. Nos vemos mañana a las 9 am en la plaza; en el Jeep amarillo- Dijo Heriberto Zuluaga. Y así fue. A las 9 en punto nos estábamos peleando los puestos, no para ir sentados en el willys, sino para ir colgados en el willys. Porque como dicen: “en un carro de estos caben cuantos dedos gordos del pie se puedan apoyar”.

Salimos por la vía Pensilvania – San Daniel camino a la finca El Prado de Eusebio Zuluaga.

El paisaje montañoso y lleno de una espesa bruma a su alrededor hacía mágico este recorrido.

-¿Y la música?- le pregunté con un grito alegre desde atrás al conductor.  De inmediato empezó a sonar música urbana, de esa que invita a tomar aguardiente; pero esta vez íbamos por algo más dulce: La panela.

Llegamos a la finca y nos encontramos de frente con una casa típica construida en madera pintada de blanco y con ventanales rojos. La ropa colorida extendida sobre la chambrana o baranda nos indicaba que allí había un hogar, una familia.

Caminamos hacia el lugar de la molienda, guiándonos por el aroma dulce y el vapor que veíamos salir desde allí.

Ya se nos habían adelantado. Empezaron la molienda desde las 4 am así que el recibimiento fue con el “Melojo”. Don Eusebio sumergió su mano en una ponchera con agua fría, de inmediato la ingresó a una de las calderas donde hervía el zumo de la caña de azúcar, rápidamente la volvió a sumergir en agua fría y así nos fue entregando uno a uno el más delicioso melojo. Una melcocha de panela que estiraba al morderla y de un sabor tan natural como don Eusebio. El hecho de que él se exponga a quemarse las manos, solo por darnos a probar esta delicia ya habla del gran corazón de este campesino que hace lo que ama de principio a fin.

Don Eusebio se encarga de todo el proceso para elaborar la panela en su finca. Siembra los cogollos de la caña de azúcar, las cultiva, las selecciona y las corta a su debido tiempo para después llevarlas a la molienda.

Cada uno de estos tallos pasa por un molino para extraer el jugo de la caña. Con anterioridad este proceso se hacía con mulas; pero ya se ha ido migrando a opciones eléctricas.

Una vez se extrae el jugo, queda toda la fibra del tallo conocido como bagazo. Este es usado para la combustión de las calderas. Un proceso de total optimización de los recursos.

Una vez va saliendo el jugo este se conduce hasta la caldera donde se encuentran las pailas de cobre y según el punto que va tomando con la ebullición se va pasando de una a otra.

En la primera paila se le agrega al jugo de la caña un líquido espeso que sale de la mezcla de la corteza del árbol de balso con el jugo. Esto hace que la cachaza o residuos de la caña floten y de esta forma se van retirando las impurezas a un tanque aparte. Con esta cachaza se elabora la miel de purga que es usada para alimentar los animales. Aquí se aprovecha absolutamente todo.

Después de realizar este proceso, se pasa a la siguiente paila donde se hace una limpieza más profunda con una tela de seda. Continúa el proceso a la tercera paila donde va tomando la textura adecuada. Finalmente, en la última paila se lleva a un punto de ebullición y a ojo, pero con toda la experiencia; don Eusebio la pasa finalmente a una tómbola de madera donde él mismo le da el terminado final; dependiendo de si la mezcla, la deja quieta, la bate fuerte o la mueve suave.

Para el caso de la panela en atado que encontramos en el mercado, deja la mezcla sin moverla y ya casi seca, toma la porción adecuada en una totuma de coco como molde de medida y la vacía en un molde de madera donde se termina de enfriar para tomar la forma redonda de la panela tradicional.

Lo realmente maravilloso es todo lo que se genera alrededor de la panela y sus pailas.

Los hermanos Zuluaga nos sorprendieron con unos plátanos maduros, los cuales pelaron y echaron en una de las pailas para que se cocieran con la miel. Una vez en el punto, nuevamente a ojo pero con mucha experiencia, los sacaron, abrieron por la mitad y le pusieron una rebanada de quesillo. Una mezcla irresistible como el dulce sabor de todas las sonrisas al compartir nuestro asombro con sus historias.

*** Los plátanos maduros los pelan y los echan en una de las pailas con la panela. Ahí se quedan por varios minutos hasta que se cocinan en el melado, dándoles un sabor dulce.

 

En la finca El Prado no solo aprendimos sobre el proceso de la panela; don Eusebio nos enseñó que él es un profesional del campo. Una carrera que le ha tomado toda su vida estudiar y que como a cualquier empresario le ha costado mantener;  pero el  amor por lo que hace es lo que le da las fuerzas para levantarse a las 4 am y empezar su jornada laboral; porque al final la panela que él produce es la que le da el dulce sabor a las mañanas de sus clientes, de sus amigos y familiares, de las personas que ama.

Porque el producto de su trabajo es hecho con amor desde  Pensilvania, Caldas para el mundo. 

Datos de interés:

Tour de la panela en Pensilvania Caldas

Pedidos de panela orgánica en atado o granulada.

Eusebio Zuluaga Cel  3147568483

Pensilvania, Caldas, Colombia.

 

Bi Higuera Viajera.

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BI HIGUERA VIAJERA

Un comentario

  1. Viniendo de Pensilvania, a ojo cerrado. Que delicia !!!
    Felicitaciones mi Bibi por Tan excelente trabajo. 🥰tqm

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