fbpx

 

La historia de esta ciudad de entrada tiene su magia; se dice que esta fue trazada por ángeles y es por esta razón que es conocida como la Angelópolis o Puebla de los ángeles; así que no podía pasar de largo por Puebla de Zaragoza, capital del estado de Puebla.

Sin más que mi mochila y las ganas de conocer; tomé un bus que me llevara a esta ciudad.  El servicio Premium en transporte ofrece además de sus cómodas sillas, un refrigerio para el trayecto; así que fue un viaje más que tranquilo, divisando el paisaje mexicano cambiante que hacía que no despegara mi mirada de la ventana.

Caminar esta ciudad  que se airea entre lo moderno y lo antiguo, entre el arte de Frida Kahlo y los textos grandes y coloridos con el nombre de Puebla en los parques, o caminar el zócalo – centro histórico; es lo ideal para conocerla porque cada lugar tiene algo especial por descubrir, ya sea con sus artesanías de cerámica talavera o los azulejos y texturas en las paredes de las casas y como si fuera poco; entre esquina y esquina se esconden los mercados de comidas que deleitan al paladar con la gran oferta de preparaciones típicas como el chile nogada, las chalupas y el más reconocido por su variedad de sabores e ingredientes: El mole poblano; una salsa oscura hecha a base de chiles, nueces, canela y  chocolate, la cual se sirve sobre unas piezas de pavo, dándole un sabor único que lo hace el platillo insignia de este estado.

En Puebla me guié por mi instinto y sin prisa recorrí las calles, me detenía a ver la gente pasar, si algo atraía mi atención me tomaba el tiempo para detallarlo o probarlo y así llegué a unos lugares increíbles como la biblioteca Palafoxiana:

Biblioteca Palafoxiana

Tres pisos de libros en su mayoría escritos en latín, que abrió sus puertas en el año de 1773 por lo que fue llamada la primera biblioteca pública del continente americano; o con la capilla del Rosario considerada la joya del barroco mexicano y así también me adentré en sus zonas modernas, donde me encontré con la estrella de Puebla, uno de los atractivos turísticos más significativos de la ciudad, ya que por su altura de 80 metros se ha ganado el guiness record de la rueda de observación portátil más grande del mundo. Ver la ciudad al atardecer desde estos vagones es un plan que definitivamente es imperdible.

La oferta hotelera no es un problema; buscar hotel fue lo primero que hice al llegar a la ciudad y como quería ubicarme en la zona del centro histórico para aprovechar cada segundo y terminar mis noches en algún café disfrutando del panorama y calidez de su gente; fue muy sencillo encontrar el lugar adecuado.

También tomé la opción del city tour, para conocer otras zonas, aprender de la historia y ubicar lugares imperdibles que guardaba en mi mapa para visitar al siguiente día.

A veces también hay que darnos del lujo de viajar solos, de estar abiertos a lo nuevo sin el confort de otra compañía, de dejarnos guiar por nuestro instinto sin tanta investigación y preparativo antes del viaje; tal vez me perdí algunos lugares por no tener una guía preparada o tal vez descubrí otros lugares que hicieron mágica mi visita por la ciudad que fue trazadas por ángeles.