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Paracaidismo: Un salto al vacío

Acabo de subir las escaleras de la avioneta en el aeropuerto de Flandes, Tolima. Ya no hay marcha atrás así que la emoción me invade por completo y solo puedo gritar y gritar. Son gritos de felicidad mezclada con adrenalina de saber que voy a hacer por primera vez en mi vida paracaidismo.

La avioneta empieza a acelerar sobre la pista, mi corazón también se acelera al ver que no hay puerta y que queda un espacio totalmente abierto por donde haremos el salto. La velocidad que va tomando la avioneta hace que los detalles del paisaje se pierdan y el verde de afuera pasa rápido frente a mis ojos. Hemos despegado e iniciamos el ascenso. Una vez en el aire la vista se hace mágica, es mi hora preferida del día; justo el atardecer, es ese momento en el que la luz se pone en un tono rojizo y se funde sobre el amarillo de la tierra y el verde de los árboles que decoran las orillas del rio Magdalena.

La sombra de la avioneta se refleja en ese lienzo de tierra y se ve tan pequeña, pero a su vez pasa tan rápido sobre esta que me doy cuenta que vamos a gran velocidad: ¿A esta velocidad me voy a asomar por esta puerta para dar el salto? Pienso. Nuevamente grito de emoción y contagio a los demás paracaidistas de esta alegría, así que todos se unen a mis gritos, como los locos que somos; locos por disfrutar de un salto que podría ser el último en la vida.

“Nos acercamos a los 10.000 pies de altura, así que voy a revisar las tiras” Dice Juan, el paracaidista profesional al que voy atada entre riatas y arneses. Siento como me aprietan fuerte y me siento un poco más tranquila de saber que no hay forma de que me suelte de él.

3 paracaidistas profesionales se alistan en el borde de la puerta, escucho el fuerte sonido del viento y ya estamos de pie; saltaremos después de ellos. Me giro por un segundo a la cámara para la foto antes del salto y cuando vuelvo mi mirada a la puerta, en 1 segundo desaparecieron los 3 de mi vista.

“Bi en posición”: Me grita Juan.  Recuerdo toda la explicación que me dio en tierra, mientras me pongo en posición: cabeza atrás sobre el hombro derecho de Juan, pelvis al frente y pies hacia atrás. Ahora si estoy gritando con pánico y sin poder de decisión porque Juan me lleva al borde de la avioneta donde estoy suspendida en el aire por unos segundos, mientras él está agarrado de los bordes de la avioneta. Escucho que desde el interior están gritando los demás: ¡Buen vuelo!

Esta es la prueba máxima de confianza por alguien que acabo de conocer y que lleva mi vida suspendida de tan solo 4 arneses.  Cierro mis ojos con fuerza y aprieto mis labios con más fuerza aún; como si esto me fuera a asegurar que todo va a salir bien. Juan da el salto al vacío y yo voy con él. 

Me siento confundida en este momento, abro los ojos y solo veo pequeños recuadros en colores tierra en frente. El viento suena fuerte, me mueve la piel, la carne y la deforma por la velocidad. Sigo haciendo fuerza con todo mi cuerpo y no quiero soltar la manija que agarran mis manos. Juan me está dando unas palmadas en mi brazo derecho, es la señal de que puedo abrir mis brazos; pero mi mente juega conmigo insistiendo que debo tener una fuerte sensación de vacío, así que continúo haciendo fuerza esperando sentirla y no me quiero soltar.  Juan insiste con sus palmadas en mi brazo. Por fin reacciono. No siento vacío alguno, voy a toda velocidad y se siente tan bien que la sensación de libertad me invade hasta que hace que por fin extienda mis brazos y grite del disfrute entre risas.

La tierra se acerca, los recuadros se hacen más grandes frente a mis ojos y seguimos cayendo muy rápido. No quiero que esto termine. Siento un tirón fuerte que me levanta y veo que se abre el paracaídas así que vuelvo a gritar esta vez más fuerte porque estoy viva. No puedo parar de reír.

Ahora volamos suave, el viento nos lleva sin prisa hasta llegar a tierra y el atardecer nos envuelve con su magia.

Agradezco por los saltos al vacío que me he atrevido a dar, porque hoy hacen que cada segundo de mi vida sea invaluable y lo vivo sabiendo que ese mismo segundo nunca más se va a repetir porque es único.

De lo que si estoy segura de repetir es el paracaidismo. 

¡Buen vuelo!

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BI HIGUERA VIAJERA

0 comentarios

    1. Hola Andrea: Gracias por leerme 😉
      Esto es en Flandes, Tolima, Colombia. Al final de la edición están los datos de contacto. Súper recomendados xielo Skydive. Cualquier duda me cuentas.

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