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Día 1:  Partimos desde Bogotá; 5 horas manejando por la carretera que conduce al llano hasta llegar a Villavicencio para después adentrarnos por  el departamento del Meta, pasando por las poblaciones de Acacias, Guamal, San Martin, Granada, hasta llegar a un pueblo que hace honor a su nombre: Lejanías, Meta. Allí dejamos el carro en  un lugar seguro y nos pasamos a  motos para subir la montaña por una carretera destapada; un trayecto que nos tomó aproximadamente 40 minutos  más, hasta llegar a la finca el diamante donde nos hospedaríamos.

Llegamos a una casa sencilla fabricada toda en madera con paredes en tablas color blanco contrastantes con las  columnas, puertas y ventanas pintadas de color rojo, mientras en el techo los destellos del sol se hacían evidentes por las tejas de aluminio. La familia que habitaba la casa viene  de generaciones de campesinos que por muchos años se han dedicado a la agricultura y a la ganadería, hasta que Germán, el hijo más joven de don Ramiro y doña Marlen, decidió cambiar el rumbo de la historia de su familia y vio la oportunidad en lo que era el patio de su casa. Allí construyeron cabañas para hospedar a los visitantes que guiarían por un recorrido único hasta llegar al rio Güejar y allí estaba yo, escuchando sus historias de vida mientras disfrutaba de una deliciosa comida campesina con frijoles, arroz, tajadas de plátano maduro, carne asada y una buena arepa dorada en fogón de leña.

Día 2: Partimos caminando   montaña arriba,  hasta que empezamos a escuchar el sonido del agua, nos acercábamos al rio pero aun no se veía. Andrés el hijo mayor, quien nos guiaba, nos llevó hasta un filo de la montaña,  se alcanzaba a notar desde lejos que de ese borde de tierra lo que se vería sería un precipicio y no estaba alejada de la realidad; pero que sorpresa cuando desde allí se  divisaba abajo el rio cristalino y la montaña de en frente surtiendo  unas cuantas cascadas de agua para alimentarlo. Continuamos el trayecto hasta que  nos encontramos frente a frente con el Güejar, imponente y con rocas inmensas de formas sinuosas que con  el pasar del agua entre estas,  forman profundos pozos haciendo la combinación perfecta para quienes nos gusta la adrenalina, así que  disfrutamos de unos cuantos saltos desde estas rocas para caer a los jacuzzis naturales y  sumergirnos tan profundo, sin ni  siquiera tocar el fondo de este rio tan cristalino que permite abrir los ojos dentro para nadar y buscar la salida de estas profundidades. Aunque no quería irme de este tramo del rio, sabía que aún había más por conocer, así que continuamos el trayecto ya bordeando el rio hasta que nos encontramos con la cascada de Caño Lajón  de aproximadamente  unos 11 metros  de altura, que con su presión  al caer permitía estar en el spa natural perfecto y ya que solo estábamos 3 personas allí, que más recargante  que recibir un masaje de agua pura,  mientras nos tomamos unos cuantos minutos para meditar.

guejar meta

El regreso se hace más divertido aún, ya que cerca de esta cascada están los toboganes naturales; inmensas  lonjas de piedra suave  que permitían deslizarse con el agua encima de estas, para ir bajando rápido hasta caer nuevamente a los jacuzzis.

Suficiente tranquilidad. Que vuelva la adrenalina! ¿Qué tal si regresamos por el rio, sin salir del agua y no caminando por la montaña?  Así que  saltamos rocas, escalamos, encontramos  4 cascadas más, nadamos, nos dejamos llevar por las fuertes  corrientes, también nos asustamos (estaba incluido en este paquete atrevido), así continuamos el trayecto de regreso desafiando el rio que después nos recibió  con sus famosas piscinas inmensas de agua tranquila y cálida para tomar un descanso. ¿Hay algo más divertido que esto? Un parque de atracciones completamente natural y aislado.

Día 3: Estando en los llanos es imperdible  el plan de levantarse antes del amanecer para ver el ganado que es guiado hasta el lugar de ordeño, donde los terneros se deleitan con la leche de sus madres, a lo lejos el sol va saliendo sin prisa detrás de las montañas y la neblina se va alejando para dar paso al verde de los pastos. Mientras tanto, se saborea una buena taza de café oscuro para despertar y  estar atentos a las historias de Don Ramiro. El ordeño es una actividad que se ve sencilla, pero como todo tiene su técnica y que mejor que intentarlo en los llanos, donde están los expertos del tema.

Paradójicamente, viajé hasta las llanuras para después subir las montañas hasta encontrar las maravillas del rio Güejar.

Siempre para los viajes recomiendo vivir la experiencia desde adentro, con las personas locales que están ahí día tras día, para  así también conocer y aprender  de su verdadera cultura. En este caso, esta familia ofrece lo mejor que tienen: su vida en este mágico lugar.

Rio Guejar Meta

Datos importantes:

  • Finca el diamante maravillas del Güejar
  • Hospedaje en habitación para 2 personas o cabañas familiares
  • Contacto 3202507588 / 3144457907
  • Lejanías, Meta