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EL JARDÍN MÁS COLORIDO DE ANTIOQUIA

Caminaba por la plaza principal del pueblo tomando algunas fotos y me detuve a descansar en una de las sillas del parque El  Libertador. Una de esas sillas de bases de concreto y listones de madera verde ya desgastada de tanto uso. Ya sentada allí, empecé a hacer un recorrido  visual del lugar  para reconocerlo, así que tenía en frente la Basílica de la Inmaculada Concepción, una construcción semi gótica con 2 torres de color ocre.

Las casas del marco principal del parque  conservaban la arquitectura de la época de la colonización antioqueña. Sus colores y balcones hacían querer capturar cada uno de sus detalles, los cuales  contrastaban perfecto con el tono tierra de la iglesia y las calles empedradas con rocas que fueron extraídas del río Tapartó.

Alrededor de las bancas del parque, habían rosales con flores de diferentes tonos de rojo que emanaban un aroma suave; por momentos se perdía  y aparecía un aroma a café, como intercalandose para no competir entre sí, porque sabían que  ambos eran  encantadores. 

El sonido del agua que caía en la fuente principal y rebotaba chispas por fuera, era el centro de atracción de los niños del lugar; mientras los adultos tomaban tinto en una de las tantas mesas y  sillas de madera y cuero que se encontraban por todo el parque…Si, estaba en Jardìn, Antioquia y ya con esta primera información  era evidente el por qué este parque es monumento nacional y  el por qué Jardín hace parte de los pueblos patrimonio de Colombia. Es un lugar especial.

Continué haciendo ese recorrido visual, hasta que una escena capturó toda mi atención.  En una de las bancas cercanas a mi, un hombre  de sombrero de cuero color miel, poncho bien doblado, puesto sobre su hombro, carriel terciado, cadena de plata con su buen Cristo por fuera de la camisa,  que además estaba bien planchada, pantalones de drill y  zapatos bien lustrados; con su acento paisa contaba a su amigo de al lado historias del pueblo; mientras muy despacio, acariciaba su barba espesa y blanca que ya era del mismo  color de su cabello. 

Se notaba que era de allí; un personaje típico que con ese espacio colorido encajaba perfecto. Era imposible no acercarme a hablar con él y tomarle unas cuantas fotos;  así que minutos después, estaba escuchando sus historias, saboreando un tinto y sentada con él en una de esas tantas sillas de madera que se encuentran en el parque. 

Jardín es un municipio de Antioquia ubicado  sobre la cordillera occidental; a 128 km de Manizales y 134 km de Medellín. Se identifica por su riqueza natural ya que está rodeada de  montañas y bosques que se prestan para avistamiento de aves, ríos, quebradas, cascadas y cuevas dentro de las que se destaca la cueva el esplendor. También resalta por mantener intacta su arquitectura y los caminos de herradura, que son un atractivo adicional para los turistas. 

Como si esto fuera poco, además es reconocido por la molienda artesanal y los postres, en especial el dulce de leche o como es llamado allí: Miguelucho. Definitivamente ir a comerlo es un plan obligatorio  si se visita este pueblo.

Cuenta con 2 cables aéreos para llegar a las montañas desde donde se tiene una vista increíble del pueblo. Allí se puede pasar un buen rato admirando el paisaje y tomando un delicioso café.

Te aseguro que te llevarás un momento inolvidable entre un jardín colorido; así recordarás este escrito y sabrás de qué te hablo. 

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