Expedición al rio Güejar – Meta

Día 1:  Partimos desde Bogotá; 6 horas manejando por la carretera que conduce al llano hasta llegar a Villavicencio, para después adentrarnos por  el departamento del Meta, pasando por las poblaciones de Acacias, Guamal, San Martin, Granada, hasta llegar a un pueblo que hace honor a su nombre: Lejanías, Meta. Allí dejamos el carro en  un parqueadero seguro y tomamos motos para subir la montaña por una carretera destapada; un trayecto que nos tomó aproximadamente 1 hora más. Eso no es todo, después  debíamos caminar por la montaña y subir unas cuantas lomas más para llegar a la finca donde nos hospedaríamos.

Llegamos a una casa sencilla fabricada toda en madera con paredes en tablas color blanco contrastantes con las  columnas, puertas y ventanas pintadas de color rojo, mientras en el techo los destellos del sol se hacían evidentes por las tejas aluminio. La familia que habitaba la casa viene  de generaciones de campesinos que por muchos años se han dedicado a la agricultura y a la ganadería, hasta que el hijo más joven y visionario decidió cambiar el rumbo de la historia de su familia y vio la oportunidad en lo que era el patio de su casa, donde construyeron cabañas para hospedar a los visitantes que guiarían por un recorrido único hasta llegar al rio Güejar y allí estaba yo, escuchando sus historias de vida mientras disfrutaba de una deliciosa comida campesina con frijoles, arroz, tajadas de plátano maduro, carne asada y una buena arepa dorada en fogón de leña.

Día 2: Partimos caminando   montaña arriba,  hasta que empezamos a escuchar el sonido del agua, nos acercábamos al río pero aun no se veía. Andrés, quien nos guiaba nos llevó hasta un filo de la montaña,  se alcanzaba a notar desde lejos que de ese borde de tierra lo que se vería sería un precipicio. No estaba alejada de la realidad, pero que sorpresa cuando desde allí se  divisaba el río cristalino y la montaña de en frente surtiendo  unas cuantas cascadas de agua para alimentarlo. Continuamos el trayecto hasta que  nos encontramos frente a frente con el Güejar, imponente y con rocas inmensas de formas sinuosas que con  el pasar del agua entre éstas, forman profundos pozos haciendo la combinación perfecta para quienes nos gusta la adrenalina, así que  disfrutamos de unos cuantos saltos desde estas rocas para caer a estos pozos y  sumergirnos tan profundo, sin ni  siquiera tocar el fondo de este río tan cristalino que permite abrir los ojos dentro para nadar y buscar la salida de estas profundidades. Aunque no quería irme de este tramo del río, sabía que aún había más por conocer, así que continuamos el trayecto ya bordeando el río hasta que llegamos casi hasta el nacimiento de este majestuoso río, donde nos encontramos con una cascada de unos 8 mts  que con su presión  al caer permitía estar en el spa natural perfecto, y ya que solo estábamos 3 personas allí, que más recargante  que recibir un masaje de agua pura, de nacimiento, mientras nos tomamos unos cuantos minutos para meditar.

Suficiente tranquilidad. Que vuelva la adrenalina! Qué tal si regresamos por el río, sin salir del agua y no por la montaña?  Así que  saltamos rocas, escalamos, encontramos 4 cascadas más, nadamos, nos dejamos llevar por las fuertes  corrientes, también nos asustamos (estaba incluido en el paquete), pero continuamos el trayecto de regreso desafiando el río que después nos recibió  con sus famosas piscinas de agua tranquila para tomar un descanso y luego continuar la aventura por sus toboganes de lonjas inmensas de piedra que permitían deslizarse encima de ellas para ir bajando  de piscina en piscina. Hay algo más divertido que esto? Un parque de atracciones completamente natural.

Día 3: Estando en los llanos es imperdible  el plan de levantarse antes del amanecer para ver el ganado que es guiado hasta el lugar de ordeño, donde los terneros se deleitan con la leche de sus madres mientras el sol va saliendo sin prisa detrás de las montañas y la neblina se va alejando para dar paso al verde de los pastos.

El ordeño es una actividad que se ve sencilla, pero como todo tiene su técnica y que mejor que intentarlo en los llanos, donde están los expertos del tema.

Ese mismo dia regresamos a Villavicencio para hospedarnos en la hacienda Marsella, un parque temático donde se vive la cultura del llano.

@Bihiguera

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